Actualidad

Blog

El diseño como ventaja competitiva

Diferenciación mediante el diseño

Hemos escuchado mil veces que vivimos en una era de infoxicación. Ante la continua exposición a estímulos, los consumidores nos hemos hecho inmunes a los contenidos y a las marcas. Cada vez cuesta más llegar a nuestros públicos objetivos y conseguir que nos escuchen.

En este contexto, las empresas tienen que buscar estrategias para ser relevantes y una de ellas es la del diseño como valor añadido de nuestra marca. Es decir, utilizar de forma adecuada colores, tipografías, imágenes y composiciones para llamar la atención de nuestros receptores.

Hoy, más que nunca, la estética cobra importancia. Las nuevas generaciones cuentan con una gran sensibilidad estética ya que la gran mayoría de contenidos que recibimos son visuales o audiovisuales. Esto hace aún más evidente la necesidad de las marcas de integrar el pensamiento de diseño en su actividad.

 

El diseño crea marca y experiencia

El diseño entra por el sentido de la vista e inevitablemente comunica. Tanto si nuestro output tiene una estética atractiva, como si no la tiene, se genera una percepción de ello. Si nuestros productos, servicios o presentaciones tienen un diseño cautivador y coherente con el posicionamiento de la empresa, se comunicarán valores que trabajarán en positivo para la marca. Por el contrario, si no cuidamos el diseño, no gestionaremos de forma eficaz la imagen que queremos construir en la mente de nuestros públicos objetivos.

Diseñar consiste en crear una experiencia visual. El vestido que le ponemos a la información, al producto o al servicio hace que se viva de forma diferente. Cuidar esta vivencia puede ayudar a nuestra marca a generar más engagement y a contar historias relevantes para nuestros públicos.

 

Las reglas de oro

El diseño no es solo para los diseñadores. Todos tenemos un criterio estético propio. Sabemos discernir lo que nos gusta, lo que nos agobia, lo que nos aburre… Al final, para realizar un buen diseño, tenemos que tener en cuenta un factor primordial: las personas. Debemos conocer en profundidad al usuario, ponernos en su lugar y pensar como él.

Hay otros aspectos a tener en cuenta. Por un lado, debemos construir una experiencia limpia y ordenada para garantizar que todos los contenidos llegan al receptor con claridad. Esto lo podemos conseguir jerarquizando correctamente la información y siendo minimalistas. Es el famoso “Menos es más”.

Por otro lado, debemos tener un criterio coherente en todas las piezas que creemos. Por el contrario, cada contenido estará comunicando valores diferentes y se generará una imagen difusa y desordenada de la marca.

Además, para garantizar un buen diseño es importante estar al día de las últimas tendencias, algo relativamente sencillo hoy en día gracias al contacto diario con redes sociales y el contenido publicitario.

 

En conclusión

            Una empresa que ponga el diseño en el centro de su actividad es una organización actual e innovadora. El diseño ayuda a actualizar las marcas y a ofrecer contenidos de una forma más atractiva y relevante. En definitiva, en un mundo tan saturado de información el diseño puede ser un elemento que cree una ventaja frente a la competencia.

             Anna Gimeno & Irene Lucena

 

Compartir: