PFinsights #39: Mascotas. Uno de los nuestros
Hay casas en las que siempre hay alguien esperando en la puerta. Y no siempre camina sobre dos piernas.
En este nuevo PFinsight ponemos el foco en las mascotas: qué lugar ocupan en nuestros hogares, cómo influyen en lo que decidimos y hasta dónde estamos dispuestos a llegar por ellas.
01Quién convive con ellas
Casi 1 de cada 2 españoles tiene mascota en casa.
No hablamos de algo minoritario. La convivencia con animales es ya parte del día a día de casi la mitad de los hogares, y es especialmente habitual entre los más jóvenes: 6 de cada 10 personas de la Generación Z tienen mascota, frente a 3 de cada 10 Boomers.
Todo apunta a que, para las nuevas generaciones, convivir con un animal ya no es algo que llega cuando todo esté encajado, sino una parte más de su forma de vivir desde el principio.
02El vínculo
Ya no son mascotas: son familia.
Lo interesante no es cuántos animales hay en nuestras casas, sino el lugar que ocupan en ellas. El 78% de quienes tienen perro o gato lo considera un miembro de la familia o incluso un hijo.
Y aquí la brecha generacional se hace evidente: la Generación Z lleva la humanización un paso más allá.
Para los más jóvenes, tener mascota ya no significa necesariamente tener un animal en casa: significa tener a alguien más en la familia. Y eso se nota en cómo hablan de ellas, en cómo las cuidan y hasta en cómo las celebran.
03Las decisiones
Su bienestar tiene voz y voto en casa.
Les atribuimos necesidades emocionales muy parecidas a las nuestras y, en consecuencia, entran en la ecuación cuando decidimos en familia. El 85% tiene en cuenta cómo les afectan las decisiones familiares.
Ya no se trata solo de quién cuida a quién. Cuando una decisión cambia la rutina del hogar, las mascotas cuentan como un miembro más, y su bienestar pesa en la balanza como el de cualquier otro.
04El bolsillo
Un amor que también se refleja en el gasto.
Sus propietarios están dispuestos a priorizar sus cuidados incluso cuando eso supone renunciar a otras cosas. El 88% asumiría un tratamiento veterinario costoso si lo necesitara, y casi 8 de cada 10 prefieren recortar otros gastos antes que los de su mascota.
El gasto en mascotas deja así de ser un capítulo secundario del presupuesto familiar para convertirse en una partida protegida: de las últimas que se tocan cuando hay que ajustarse.
Las mascotas, en cuatro cifras
En definitiva, la relación con nuestras mascotas está dejando de ser la de propietario y animal. Las nuevas generaciones impulsan un vínculo más emocional, más humanizado y más exigente en cuidados, anticipando un cambio que marcará cómo se piensan los productos, los servicios y hasta los espacios que compartimos con ellas.
Porque entender cómo vivimos con nuestras mascotas es, cada vez más, entender cómo entendemos hoy la familia.




